DÍA MUNDIAL DE PACIENTES TRASPLANTADOS

6 Jun 2018 Novedades

6 de junio de 2018 // Día Mundial de los Pacientes Trasplantados

En esta jornada instituida por la ONU es indispensable recordar a todos los habitantes del mundo, y en especial de nuestra nación, la necesidad de recurrir a los trasplantes de órganos y tejidos como la única forma de seguir con vida para millones de personas, sean pacientes crónicos, agudos o terminales.

La importancia de la toma de conciencia la donación de órganos y tejidos de personas sanas es cada vez más significativa, dado que los avances tecnológicos no son todavía acompañado por la cantidad de donantes deseable y necesaria.

El proceso de trasplante consiste en el reemplazo de un tejido o un órgano enfermo, sin posibilidad alguna de recuperación, por otro sano: en ocasiones, puede recurrirse a donantes vivos que, en términos generales consiguen seguir con su vida normal; pero una enorme mayoría de implantes –en especial los de órganos sólidos o tejidos específicos– sólo son factibles a partir de la ablación en personas fallecidas.

 

La Argentina en la vanguardia

En nuestro país hay una vasta demanda de receptores en peligro crítico, y existe la posibilidad de trasplantar órganos sólidos (riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino) como así también tejidos (córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas) para salvar o mejorar su calidad de vida.

Pocos saben que los trasplantes cardíacos (más de 100 receptores de corazón al año) ocupan el segundo lugar –después de los trasplantes de córneas– en el total de trasplantes que se realizan en la Argentina, país líder en toda América Latina a razón de 1 persona trasplantada cada menos de 5 horas.

De los más de 2.500 trasplantes de órganos y tejidos que se llevaron adelante en la Argentina en 2016, unos 1.700 correspondieron a órganos sólidos, como corazón, hígado, páncreas o riñón; en 2017, el total de trasplantes pasó a más de 3.000, y en la actualidad el índice superará los 3.300 casos por año.

Durante los primeros 5 meses de 2018, se realizaron 580 trasplantes de órganos (provenientes de 242 donantes) y 1.590 de tejidos; pero resulta preocupante que luego del pico de 15,10 donantes por cada millón de habitantes en 2012 (después de 10 años ininterrumpidos de crecimiento), la proporción ha decaído progresivamente hasta la actualidad.

Al momento de conmemorarse el Día Mundial de los Pacientes Trasplantados este 6 de junio de 2018, hay en la Argentina 7.825 personas que necesitan con urgencia extrema un trasplante de órganos para poder salvar su vida, aunque en lo que va del año la proyección para diciembre es que la tasa de donantes habrá descendido a menos de 13 cada millón de habitantes.

La voluntad de donar y la seguridad jurídica
El principio rector de la donación voluntaria comienza por la propia declaración de cada individuo para que, en caso de fallecer en circunstancias que permitan el uso de algunos o todos sus órganos y tejidos, pueda realizarse la ablación sin que deba mediar el consentimiento de terceras personas.

En la actualidad la donación de corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas, intestino, constituye la diferencia entre la vida y la muerte para un enorme número de seres humanos, que también abre nuevas esperanzas para eventuales receptores de piel, huesos, córneas, válvulas cardíacas, médula ósea, tendones, nervios y cartílagos.

La Argentina dispone de un programa de donación y trasplante riguroso que se inscribe dentro de un encuadre legal preciso, paragarantizar el acceso al trasplante e impedir la comercialización y el tráfico.

Desde 2005, a partir de la sanción de la Ley 24.193, se fijó el marco legal en Argentina que prohíbe y castiga la venta directa de órganos, y establece una lista única y centralizada de personas que necesitan trasplantes: sólo el Incucai (Instituto Nacional Central único Coordinador de Ablación e Implante) está autorizado y capacitado para realizar trasplantes, y es además el único que dispone de los recursos para poder hacerlo.

Cualquier persona mayor de 18 años puede realizar una manifestación de voluntad expresa para la donación de órganos y tejidos a través de la página web Sumá tu voluntad de donar órganos del Incucai.

El proceso del trasplante

La necesidad de la realización de un trasplante surge de una minuciosa evaluación, luego de lo cual el equipo médico responsable debe iniciar el proceso de inscripción en la lista de espera nacional única del Incucai.

El paciente receptor debe ser informado sobre los riesgos y beneficios de la realización del trasplante, así como de los cuidados y controles necesarios para favorecer el logro de los mejores resultados.

 

 

Antes de la inscripción en el Incucai, el paciente –o la persona sobre quien recaiga la responsabilidad de la decisión cuando éste se encuentre incapacitado para expresarla– debe aceptar de manera voluntaria su inclusión en la lista de espera para trasplante, determinación que puede modificarse en cualquier momento si existieran cambios de opinión.

La indagación de la disponibilidad de órganos y tejidos viables por lo general comienza en las unidades de terapia intensiva (UTI) de todos los centros médicos y unidades asistenciales del país.

Cuando se detecta lo que se conoce como «síndrome de muerte encefálica» en alguno de los pacientes internados en una UTI, aparece la posibilidad de la donación para trasplante, en tanto éste haya expresado su voluntad para la utilización de sus órganos y tejidos con ese fin.

La certificación fehaciente de la muerte debe ser realizada siempre por médicos facultado para ello, quienes deben evaluar la gravedad y extensión de la lesión cerebral irreversible, y constatar la pérdida total y definitiva de las funciones comandadas por el cerebro y tronco cerebral, así como la desaparición de los reflejos neurológicos centrales y de la función respiratoria.

Adicionalmente se realizan estudios complementarios para certificar la desaparición de otros indicadores para que se demuestre elfallecimiento efectivo del paciente donante probable.

El equipo médico de la UTI es el encargado de detectar los signos clínicos –establecidos en el artículo 23 de la Ley 24.193– de fallecimiento, que puede presentar dos causas directas:

· en el caso de fallecimiento neurológico –muerte cerebral– la situación es la más más favorable para la donación de órganos;

· si la muerte se produce por paro cardíaco, la posibilidad de donación es más limitada y sólo se lleva a cabo un proceso de donación de tejidos.

Después de la certificación del fallecimiento de una persona, y siempre y cuando no existan contraindicaciones médicas ni legales para que se constituya en donante de órganos o tejidos, comienza el proceso de comunicación y donación.

Entre tanto, se da inicio al tratamiento del organismo del donante potencial para sostener de manera artificial las funciones indispensables para la adecuada conservación y oxigenación de los órganos cadavéricos a trasplantar en el futuro.

El proceso de aceptación de la donación tiene como objetivo proporcionar a la familia y personas cercanas al donante el apoyo indispensable para iniciar el proceso de duelo, en informarles en detalle y en forma eficaz, la situación de la persona fallecida.

El profesional que lleva adelante la comunicación debe corroborar en los registros nacionales y el DNI del fallecido si este ha expresado su voluntad de donación, ya sea en forma afirmativa o negativa.

Si no existe expresión de voluntad, ésta deberá surgir de la consulta a los familiares más cercanos sobre si la persona fallecida ha manifestado su voluntad de donar; en caso de ausencia o desconocimiento, y con la anuencia de éstos, se lo considerará donante presunto; en el caso de los menores de 18 años, ambos padres deben tomar la decisión unánime de donar.

El Grupo San Gerónimo y todos sus servicios y unidades funcionales suman su apoyo y destinan esfuerzos y recursos para que cada vez más pacientes receptores pueda conservar y continuar con su vida gracias a la donación voluntaria.

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