Los hombres tienen el doble de riesgo de muerte cardíaca súbita que las mujeres

CHICAGO, IL. Los hombres tienen por lo menos el doble de riesgo de morir por muerte cardiaca súbita que las mujeres, a todas las edades, según los resultados del Estudio Cardiaco de Framingham a largo plazo, publicado el 29 de junio de 2016 en Journal of the American Hearth Association.

Los resultados también demostraron que las personas con más factores de riesgo cardiovascular, al igual que aquellas con solo incremento de la presión arterial, tenían más riesgo de muerte cardiaca súbita.

El estudio es el primero en determinar el riesgo de muerte cardiaca súbita en el curso de la vida, así como el primero en analizar la repercusión de los factores de riesgo bien conocidos sobre el riesgo de por vida.

"El mensaje transmitido por un estudio de esta magnitud aclara de manera importante el efecto acumulado de múltiples factores de riesgo en el curso de la vida sobre la complicación cardiovascular más grave: la muerte cardiaca súbita", comentó a heartwire de Medscape en un mensaje de correo electrónico el Dr. Bode Ensam (Universidad de Londres, Reino Unido), quien no intervino en el estudio.

"La principal contribución de este estudio es resaltar cuán considerable es el problema de la muerte cardiaca súbita, sobre todo en los hombres", estuvo de acuerdo el Dr. Sumeet S. Chugh (Cedars-Sinai Heart Institute, Los Ángeles, California) en conferencia telefónica con heartwire.

La muerte cardiaca súbita es una causa principal de muerte en Estados Unidos. La investigación parece indicar que la morbilidad en años de vida potencial perdidos a causa de muerte cardiaca súbita supera a la de cualquier tipo de cáncer, otra causa principal de muerte en Estados Unidos, según Chugh, quien tampoco intervino en el estudio.

Sin embargo, los pacientes con síntomas cardiacos son la "punta del iceberg", añadió Ensam. Los individuos asintomáticos tienen el máximo riesgo de muerte cardiaca súbita. En la actualidad no existe un medio eficaz para la identificación temprana de quienes tienen riesgo de muerte cardiaca súbita.

El estudio, dirigido por la Dra. Brittany M. Bogle (Escuela de Medicina Feinberg, Universidad del Noroeste, Chicago, IL) incluyó 2785 mujeres y 2294 hombres sin signos de cardiopatía en su primer examen clínico entre 1948 y 2001 en el Estudio Cardiaco de Framingham. Se definió la muerte cardiaca súbita como la muerte consecutiva a cardiopatía isquémica que ocurrió en la primera hora de iniciados los síntomas y que posiblemente no fuese atribuible a otras causas. Los investigadores evaluaron el riesgo acumulado en el curso de la vida para muerte cardiaca súbita a los 45, 55, 65 y 75 años de edad y evaluaron cuatro factores de riesgo para muerte cardiaca súbita: presión arterial, colesterol total, tabaquismo y diabetes.

Durante el estudio, se presentaron 375 muertes cardiacas súbitas y la mayor parte antes de los 70 años de edad.

Para todas las categorías de edad, los hombres tuvieron un riesgo de muerte cardiaca súbita en el curso de la vida significativamente más alto que las mujeres.

Estimaciones del riesgo total de muerte cardiaca súbita en el curso de la vida

Edad, años Hombres, % (IC del 95%) Mujeres, % (IC del 95%)
45 10,9 (9,4–12,5) 2,8 (2,1–3,5)
55 11,2 (9,9–12,6) 3,4 (2,7–4,1)
65 10,1 (8,7–11,5) 3,4 (2,7–4,2)
75 6,7 (5,3–8,1) 2,4 (1,7–3,1)

Los participantes con más factores de riesgo tuvieron un riesgo de muerte cardiaca súbita de por vida más alto. Para cada edad, el riesgo de muerte cardiaca súbita en el curso de la vida en hombres con dos o más factores de riesgo importantes fue superior al 12%, o casi uno de cada ocho.

Los análisis de factores de riesgo individuales demostraron que, para todas las edades y para uno y otro género sexual, la presión arterial fue un mejor indicador de riesgo de muerte cardiaca súbita que cualquier otro factor individual. Los hombres de 45 años de edad que quedaron en la categoría más alta de PA (PA sistólica de 160 mmHg, PA diastólica de 100 mmHg o medicación antihipertensora) fueron los que tuvieron el máximo riesgo de muerte cardiaca súbita en el curso de la vida, 16,3 por ciento.

Los autores señalaron varias limitaciones, entre ellas, que todos los participantes del estudio eran caucásicos y, por consiguiente, los resultados pueden no ser generalizables a una población más diversa.

Chugh también señaló otras limitaciones. El estudio incluyó solo a los que fallecieron, aunque la sobrevida después del paro cardiaco súbito depende en alto grado del azar. Aproximadamente 90% de las personas que presentan paro cardiaco súbito mueren, y esto puede depender de la accesibilidad a la atención inicial. Sin embargo, algunos son reanimados satisfactoriamente. Dado que el estudio no incluyó a estos últimos, puede subestimar el fenómeno desencadenante, el paro cardiaco súbito, que es al cual realmente se dirigen los esfuerzos de prevención.

No obstante señaló que el estudio reitera un mensaje fundamental importante, conocido por décadas: el tratamiento eficaz de la hipertensión arterial puede disminuir la carga, para la salud pública, de la muerte cardiaca súbita. Lo mismo es aplicable a otros factores de riesgo: colesterol, obesidad, diabetes y tabaquismo. Otra forma de disminuir la carga es la implantación quirúrgica de desfibriladores cardiacos en quienes lo necesitan. Para que este método funcione, los médicos necesitan mejores formas de identificar a los individuos de la población que más se podrían beneficiar.

"En la actualidad, utilizamos la fracción de eyección, pero ésta no es suficientemente satisfactoria. Hay muchas personas que sufren muerte cardiaca súbita y tienen una fracción de eyección normal", dijo. El equipo está trabajando para identificar puntos críticos genómicos y nuevos biomarcadores de muerte cardiaca súbita.

El Dr. Ensam también mencionó el potencial de la genética y los biomarcadores para contribuir a la creación de perfiles de riesgo individualizados y apoyó la importancia de este estudio para la salud pública.

"Las futuras iniciativas de salud se deben enfocar en grupos de riesgo evidentes, y los factores de riesgo que parecen tener más influencia en cada edad: hombres de 45 años de edad con hipertensión, diabetes en los mayores de 65 años y tabaquismo en los menores de 65", resaltó. "Además, la presencia de más de dos factores de riesgo mayores en todos los grupos de edad y géneros debe ser motivo de atención".

"En los que son asintomáticos, la identificación y modificación de estos factores de riesgo sigue siendo con mucho el mecanismo más importante mediante el cual podemos reducir el riesgo general", terminó diciendo.

Otros problemas que deben abordarse a una escala global son los efectos de la posición socioeconómica y los factores relacionados con el estilo de vida además del tabaquismo sobre el desarrollo de los factores de riesgo.

El estudio fue respaldado por la Beca para Investigación de Postgrado de la Fundación Nacional para la Ciencia y el National Heart, Lung and Blood Institute. Los autores y el Dr. Chugh informan no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Ensam refiere recibir apoyo económico para investigación y beca de la organización de beneficencia Cardiac Risk in the Young, McColl's Retail Group, Reino Unido.