SEMANA MUNDIAL DEL PARTO RESPETADO

23 May 2018 Novedades

20 al 27 de mayo de 2018 // Semana mundial del parto respetado

El parto –ya sea por el canal natural a través de la vagina o abdominal por cesárea– debe ser siempre y en lo posible una experiencia positiva para todos los protagonistas involucrados, aun si surgieran inconvenientes propios del evento, acorde con las preferencias y valores culturales, sociales e individuales propios de las personas y sus circunstancias.

Los equipos de Ginecología y Obtetricia (GYO), Embarazo-Parto-Nacimiento (EPN), Centro Nacer y Crecer (NAC) y Neonatología y Pediatría (NEO) del Grupo San Gerónimo (GSG) adhieren y ponen en práctica las directrices enunciadas en las Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a los Cuidados durante el Parto para una Experiencia de Parto positiva y así Transformar la Atención a Mujeres y Neonatos para Mejorar su Bienestar y Salud.

Cada año se producen unos 140 millones de partos en todo el mundo, de los cuales una inmensa mayoría no presenta factores de riesgo ni para los bebés ni para sus madres, durante el inicio y todo el desarrollo que conocemos como “trabajo de parto y parto en sí mismo».

Una «experiencia de parto positiva» es aquella que cumple o supera las creencias socioculturales y las expectativas personalesprevias de la parturienta y sus afectos acerca del alumbramiento, y cuyo desenlace es trascendente para la madre, el niño y su entorno.

Dar a luz a un bebé sano, en un ambiente seguro y controlado desde el punto de vista clínico y psicológico, con apoyo emocional continuo, con la asistencia de personal capacitado, experimentado, amable y humanizado, es la finalidad principal de esta experiencia positiva.

Las dificultades

El momento del nacimiento, sin embargo es crítico para la sobrevivencia de mujeres y niños, porque los valores de morbilidad/mortalidad pueden elevarse de manera notable si surgen complicaciones; por esto, los partos se han «medicalizado» cada vez más.

La tasa de mortalidad materna –que incluye el embarazo, parto y puerperio– sin asistencia médica es de alrededor de 1 en 150, un número más que considerable. La tasa de mortalidad neonatal (de bebés) es, en ese mismo sentido, mucho mayor. La morbilidad (es decir: la aparición de enfermedades y secuelas derivadas de embarazos y partos traumáticos no asistidos) es sensiblemente superior.

Todas las evidencias indican la necesidad de la participación de personal calificado a lo largo del proceso que va desde la concepción al nacimiento y la lactancia, contra lo que pregonan algunos sectores con una visión un tanto sesgada o extremista sobre el tema.

El parto como una experiencia trascendente

La premisa de que la mayoría de las mujeres quieren tener un trabajo de parto y nacimiento con características eminentemente fisiológicas –algo que puedan percibir como un logro personal sobre el cual tienen control– supone su participación en la toma de decisiones, aun cuando sean necesarias o solicitadas las intervenciones médicas.

Aunque durante décadas se han desarrollados investigaciones y debates acerca de la noción de «normalidad» en el trabajo de parto,aún no se arriba a un consenso universal ni estandarizado respecto a cómo debería ser un parto «normal».

Métodos «naturales» y «artificiales»

A lo largo de los últimos 20 años se ha incrementado la aplicación de técnicas para mejorar los resultados (tanto para la mamá, como para el bebé) que permiten iniciar, acelerar, regular, vigilar y finalizar todo el proceso con muy alta precisión.

Al mismo tiempo, el aumento en las intervenciones durante el trabajo de parto sin indicaciones claras que las justifiquen con certeza, amplía la brecha sanitaria entre quienes cuentan con recursos económicos y quienes no, e introduce factores de duda sobre su viabilidad.

En muchos casos, estas prácticas parecen tender a debilitar la capacidad de la mujer para dar a luz, afectar de forma negativa su experiencia del parto, e inducir la posibilidad de aparición de complicaciones en alumbramientos eventuales futuros.

La experiencia del parto se extiende tanto hacia atrás (desde el momento de la concepción) como hacia adelante (el puerperio, la lactancia y la recuperación para posibles nuevos embarazos), y en ella han de involucrarse las personas del entorno afectivo de la madre,pero también todo el equipo multidisciplinario que la auxilia en todos los intervalos.

El parto respetado

La Semana Mundial del Parto Respetado es una iniciativa que procura buscar y conseguir un modelo global de cuidados para el parto que considere la complejidad y la heterogeneidad de los métodos predominantes de la atención y la práctica actual, con un objetivo superador de sus falencias.

El embarazo y el parto no son enfermedades sino procesos naturales que deben ser considerados siempre como tales.

No obstante, es imprescindible comprender que lo natural no siempre implica experiencias satisfactorias.

Además, debe recordarse que hace miles de años que vivimos en un entorno humanizado (y por eso artificial) que en muchos aspectos nos separa de modo irreversible de nuestras condiciones ancestrales.

Evitar o disminuir al mínimo todas las situaciones dañosas, invasivas, cruentas, agresivas, dolorosas o riesgosas –tanto para el presente como para el futuro– dentro de lo factible, es la misión fundamental de todos quienes participamos en la preparación y resolución de un parto respetado.

Ése es nuestro cometido como Grupo, para cumplir con nuestra promesa de Calidad médica y Calidez humana.

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